viernes, 28 de agosto de 2009

EL ILUMINADOR DE FAROS

Hace muchísimos años pero muchísimos años, en la edad colonial moraba por un pueblucho un iluminador de farolas. Este debía ir encendiendo una a una todas las que existían en las calles de aquel diminuto poblado.


Su tarea era ardua, pues todas las farolas debían quedar con su flama antes que la noche oscura e invernal inundase cada rincón de ese poblado. Todas listas debían estar, así si alguien se le ocurría salir por la noche, vería con claridad la senda a tomar y por lo tanto podrían transitar sin tener percance alguno.


Este hombre de años entrados, usaba gruesos anteojos y es que tantas farolas encendidas durante sus años de trabajo, habían mermado poco a poco su visión. Muchas veces parecía que hasta esos lentes eran para usar bajo los soles, pero no era así, solo a veces estaban oscuros por el tizne acumulado durante su labor.


Me contaron que desde que comenzaba a caminar con su escalera al hombro y su llama madre encendida, él iba silbando una triste canción. Caminaba siempre con su frente en alto y su vista perdida, como esperando algo o a alguien. Dijeron que así sucedía todos los días, comenzaba temprano en la tarde silbando la misma tonada y sus pupilas perdidas dejando una a una cada farola con su luz. Con el tiempo y muchos años se lo empezó a ver acompañado de un mozo de unos veinte años, este joven atendía cada uno de los consejos que el viejo Iluminador le proporcionaba.


Se los vio durante meses juntos y de a poco el muchacho empezó bajo la custodia del hombre viejo a tomar experiencia propia, encendiendo en principio las farolas más chicas.


Aquél viejo trabajador nunca dejo de entonar su triste canción, siempre lo hacía, aunque en presencia del aprendiz lo hacia en tono mas bajo, pero siempre…siempre silbaba.



Un buen día solo se vio aparecer una sola silueta, no era aquel viejo fogonero, era el principiante; alguien se le acercó y le preguntó sobre el viejo encendedor de flamas y el mozo respondió que el tiempo de aquél viejo había terminado, que existía una tradición casi celestial dónde cada hombre cumplía su ciclo como iluminador…que los encendedores de farolas siempre habían existido y que sus flamas no eran solo instrumento para iluminar callejuelas como muchos pensaban. Sus flamas iluminaban almas solitarias que soñaban por las noches ver llegar su amor deseado.



También contó que cada iluminador debía hacer su tarea a la perfección si él también quería encontrar a su amor y por eso era que cada uno, como a él también le sucedería, siempre silbaban una canción compuesta por cada uno, para regalarle a su anhelada dama cuándo la encontrara, no importaba la edad de ellos, ya que sus almas eran muy niñas para cuándo cumplían su ciclo.



Luego de explicar esta historia, el joven prosiguió su camino encendiendo llamas e intentando aprender a silbar. Todo esto me lo contó al oído de mi alma una flamita pequeña que tengo dentro del corazón. Nunca supe si creer esta historia, es más siempre preferí callármela y hasta llegó un día que también quise olvidarla.



Debo aceptar que me gustó mucho el conocer tal ficción, siempre hubo algo de soñador en mí ser. También no niego que me hubiera gustado haber sido un fogonero de aquellos, pero no, la vida real dice que mi papá fue policía, así que Imposible que alguien me hubiera pasado tal tradición…pero también me contó mi abuela, la más vieja de todas, que mi Viejo estuvo trabajando en su juventud de guardafaro en una isla muuuuyyyy lejana…


Al final no sé, tal vez fue el iluminador de farolas de ayer y yo quizás el de hoy, no sé…pero lo que si sé es que estoy aprendiendo a silbar, y me sale del alma una canción muy hermosa y mientras camino mis días se que titulo llevará……Mirella, mi gran amor…ya te encontré.

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DESDE EL SUR

..--.. Por las noches, inquieta sobre tu piel hermosa...tierna...dormida, una brisa fresca suave...anhelante...despierta, volcará ...besos y caricias que esperaron ...por ti, y...como ladrona, husmeará tu sonrisa satisfecha, cómplice, y...despacito volverá sin ruidos hacia donde salió, y me contara ...de ti, y me dirá:..."he cumplido... tus labios...tus manos... estuvieron alli"... y mi alma...calmada ya...completa, me dirá:"vuelve a dormir...a soñar, ella supo...que estuviste ...alli...." y cada vez que una brisa vuele tu alma me recordaras y sabrás y te dirás:.... él esta pensando en mi... ...en los dos... ...juntos.... ...desde el sur.

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