
NO BAJES A LA TIERRA, QUEDATE CONMIGO
Por uno de los rincones del infinito se encuentra una colonia de príncipes mozos, cada uno vive sobre una nube estelar y se los ve siempre danzando felices al ritmo de sus flautas, arpas y xilofones.
Se escucha una melodía de sones hermosos, que interpretan cada vez que saben que una princesa afín a los sentimientos de uno de ellos solicita ser amada. Todo se vuelve una fiesta en la colonia, uno de ellos será feliz.
Llegado el momento de la partida hacia el encuentro de su alma gemela, cada integrante otorga dádivas de hermosura a su próximo amigo que partirá, para que así el encuentro sea lo más perfecto posible.
Cada nube sabe de antemano el trayecto y el destino final y parte rauda hacia su meta. En el transcurso de esta travesía, el príncipe se va acicalando como nunca y se viste con sus mejores atuendos, sabedor que quién lo espera estará igualmente de hermosa como la soñó.
Cuando se produce el anhelado encuentro, las estrellas titilan como nunca y los cometas lucen todos los colores de sus colas, el universo es todo amor…los amantes se besan, miman, se apasionan y ambas nubes los envuelven en elixires prohibidos y en extasiantes noches y días de amor desbordante.
Durante tal ardiente pasión, un ser supremo los va deslizando de a poco hacia un lugar llamado “Tierra”, donde supuestamente vivirán felices el resto de sus días, procreándose y cuidándose mutuamente y a quienes sean sus descendientes.
Yo, aún no he bajado a la “Tierra” y vos?











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