EL BESO DE UN GORRIÓN

….Y la reina en su trono, con su mirada lejana, perdida, teje sus pensamientos, con hilos de esperanza …de amor. Tan solo otea la lluvia mansa y sueña divisar alguna silueta borrosa que venga asemejando su sueño de siempre.
No se inmuta ante ningún sonido, más un atrevido gorrión simple, husmea con su húmedo plumaje, la pasividad de tan bella dama.
Muy adentro, cerca de ella, un cardenal hace su intento de trino, para hacer saber su presencia y al cabo de mucho tiempo lo logra. La apesadumbrada señora se desliza hacia la jaula colgante, observa al multicolor ave, cavila y abre la portezuela de esa cárcel, extiende su brazo dentro y el gorjeante encantado brinca sobre su mano.
Ella sonríe y se apresta a liberarlo, lo toma con sus dos manos, lo mira de cerca, besa su copete y el diminuto ser se estremece feliz.
Camina la esbelta mujer y se dirige hacia su ventanal, vuelve a mirar al ave sostenido entre sus manos, sonríe y corre los cristales. Entra una brisa apacible, eleva sus manos y en un instante solo las abre invitando al pájaro a volar...a ser libre.
Él vuela un poco, se posa sobre la rama más cercana y vuelve a observar a la reina, cree que ella solo quiere verlo volar un poco y se apresta a regresar a su aposento, pero, ella con mirada tierna y segura de su elección, corre de nuevo los vidrios cerrando finalmente el ventanal.
El hermoso cardenal vuela hacia ella y se choca con el frio cristal y desde el piso atontado, no entiende nada, se eleva hacia la misma rama cercana y nota como un simple y sencillo gorrión bailotea sobre el hombro de su reina, la que ya no es tal y sorprendido ve como ese ave simple solo salta hacia su antes morada…la jaula.
El cardenal cabizbajo, apenado, entiende que ya no es su reino y tan solo aletea hacia otro horizonte convencido que este ya no lo es.
La lluvia cesa y una palomita blanca se balancea mirando hacia el interior de la habitación, el ventanal está abierto, la jaula también…La reina no está sentada, dos avecillas aletean contentas sin cansarse y de repente una de ellas le susurra a la otra…
…”Sabías que con tus besos puedo ser lo que quieras?”
No siempre los príncipes se convierten en sapos…..a veces las hadas se convierten en gorriones.











No hay comentarios:
Publicar un comentario