
Siempre observaba a la luna quietecita, bien redonda y sin brillo, pero algo no estaba bien. Busqué cual era el problema y pensé y más pensé, buscando la solución…al cabo de mucho tiempo, encontré la respuesta.
Te encontré a vos y me erguí y camine y flote…llegué hasta ella y al oído le susurré: ”Ponte creciente, ponte menguante, mi amada y yo vendremos a disfrutar de nuestro amor y nos recostaremos en ti...ponte como cuna y disponte a sentir el sonido del sabor de nuestras caricias”.
Luego volví dónde vos , extendí mi mano y empezaste conmigo a vivir las fases de la luna….las fases de nuestro amor...
Y asi es hasta ahora..











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